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‘1917’: el filme que captura la guerra de primera mano

Aunque la geografía del cine bélico está compuesta por rascacielos, 1917 no le teme a colarse en la foto del paisaje. La obra del británico Sam Mendes es un proyecto ambicioso que, desde los méritos y dificultades técnicas, quiere ganarse un nombre propio en el género.

El filme se estrena este jueves 30 de enero en Costa Rica y, con toda la bulla que está recibiendo de cara a los Oscar (10 nominaciones), se espera que escale en la lista de prioridades de los fanáticos al cine. 

1917 cuenta la historia de Will y Blake, encarnados por George MacKay y Dean-Charles Chapman, dos cabos enviados en una misión casi suicida en la primera guerra mundial. Su tarea es atravesar campo enemigo para enviar un mensaje que salvará la vida de 1 600 soldados. 

“No quería hacer una película que fuera una lección de historia, no necesitás saber nada sobre la primera guerra mundial para verla, quería que estos dos hombres pudieran ser de cualquier nacionalidad porque el filme es sobre la experiencia humana en la guerra”, dijo Mendes en una entrevista con Collider

“La experiencia” es una parte fundamental en la propuesta de 1917; para alcanzarla, Mendes apuesta por capturar la película como si fuera un solo plano secuencia de dos horas. “Estaba cocinado desde la fabricación del guion” dijo mendes sobre esta decisión. “Mi idea eran dos horas en tiempo real sin cortes, nada entre la audiencia y los personajes.” La toma continúa quiere dar ese sentimiento de estar atrapado en un contrarreloj con los protagonistas. La cámara está asida a ellos en un continuo estado de peligro. 

Sam Mendes durante el rodaje de ‘1917’.

Este thriller bélico (que incluso coquetea con secuencias de terror) está inspirado en el abuelo de Sam Mendes, un soldado británico que luchó en la Gran Guerra. Mendes lo recuerda como un excelente narrador y aprovechó las historias que contaba de niño para construir el guion. 

El joven Mendes esperaba historias de heroísmo convencional, la típica narrativa del ídolo de guerra, pero en realidad se topó con cuentos gráficos de “absoluta inutilidad y caos”.  

“Una vez le pregunté a mi papá por qué el abuelo se lavaba las manos todo el tiempo. Me dijo que eso se debía al recuerdo que él tenía de las trincheras. Nunca sentía que podía sacarse del todo el barro de sus manos”, es una de las citas del director que más resuenan en la prensa. 

Esa suciedad está presente en todo el filme, Mendes quiere capturar la dificultad de la vida en las trincheras a través de seguimientos largos entre estos laberintos subterráneos atiborrados de gente. Los tropiezos en el lodo, la mugre y la insalubridad son la constante. 

“Uno de los retos más grandes fue grabar en exteriores porque necesitábamos días nublados. Salir todos los días a ver cómo estaba el día fue estresante”, dijo Roger Deakins, aclamado director de fotografía del filme en una entrevista con ARRI. 

A diferencia de otras películas de “una sola toma” que se graban en en espacios relativamente pequeños y controlados, como la ganadora del Óscar Birdman, 1917 cuenta con escenarios grandes, al aire libre en los que la cámara debe recorrer largas distancias. Bajo estas condiciones, la cuestión climática jugó un papel importante para poder mantener la ilusión del plano ininterrumpido. 

“Tuvimos mucha mucha suerte porque hubo principalmente días nublados”, dice Deakins. “Cuando vi la película por primera vez no me di cuenta de la técnica (el plano secuencia), solo me metí en la historia y espero que toda la audiencia sienta los mismo. Ya sabes, te sumerge pero no te das cuenta que es una toma, solo estás ahí experimentándolo. La técnica está por debajo, en realidad”. 

Camino hacia los Óscar

En lo que parecía iba a ser una carrera de pesos pesados del cine entre Scorsese y Tarantino, apareció por sorpresa 1917 para robarse la delantera. 

Mendes no es un desconocido en la industria, bajo su palmarés ya tiene un Óscar a mejor dirección por American Beauty, la elegida por La Academia como la mejor película en el 2000. Sin embargo, cuando a principios de enero se llevó los Globos de Oro por mejor dirección y mejor drama, ni su nombre ni el de 1917 flotaban entre el inconsciente colectivo. 

La película comenzó a rodarse en abril de 2019 y tuvo que estar lista en tiempo récord para entrar en esta temporada de premios, de hecho ese primer corte que vio Deakins estuvo listo apenas una semana después de terminar el rodaje. Parte del asombro que provocó en los Globos de Oro se debió a que la película todavía no había tenido su debut completo en Estados Unidos para entonces, solo había sido estrenada limitadamente en unas cuantas salas en diciembre. 

A menos de dos semanas de que se repartan los premios de la Academia, 1917 parece ser la favorita para llevarse todo. Entre sus diez nominaciones se apuesta a que se quede con mejor dirección (ya lo hizo en los Globos de Oro y en los Critics Choice Awards) y mejor fotografía (Deakins es uno de los más reconocidos en este ámbito: en su carrera acumula 14 nominaciones y un Óscar por su foto en Blade Runner 2049). También tiene grandes posibilidades de coronarse como mejor película aunque en la competencia también hay cintas de altura como Parásitos, Había una vez en Hollywood y El irlandés, entre otras. 

Mejor guion original (Sam Mendes y Krysty Wilson-Cairns), Mejor diseño de producción (Dennis Gassner y Lee Sandales), Mejores efectos visuales (Guillaurme Richeron, Greg Butler y Dominic Tuohy), Mejor edición de sonido (Oliver Tarney y Rachel Tate), Mejor sonido (Mark Taylor y Stuart Wilson), Mejor banda sonora (Thomas Newman) y Mejor maquillaje y peluquería (Naomi Donne, Tristan Versluis y Rebecca Cole) completan las nominaciones de 1917 de cara a los Óscar. 

Luis G. Cardoce [email protected]

Editor de la Revista deleFOCO, periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

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