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50 de las películas más destacadas de la década

Por: Jorge Arturo Mora*

Si resumir un año es tarea compleja, compactar lo más destacado de una década es tarea inabarcable.

Justo por esa dificultad, es interesante señalar cuáles películas se grabaron en la mente con el relieve suficiente como para ser colocadas en una lista recopilatoria.

El siguiente listado es más un ejercicio que una rigurosa selección de logros en orden inmutable. Los años entre paréntesis corresponden al estreno mundial de cada película y la lista no contempla filmes del 2019 que no hayan sido estrenados en Costa Rica. 

  1. La favorita (Yorgos Lanthimos, 2018)

Lanthimos dejó atrás sus excentricidades para componer el más “aterrizado” de sus filmes, siendo incluso el único guión inspirado en hechos reales. Sin necesidad de sus metáforas fantásticas, comprobó que su crítica social puede funcionar con personajes moldeados a la imagen y semejanza de la sociedad que conocemos.

  1. Francotirador (Clint Eastwood, 2014)

Es aún más sabroso saber que una de las mejores películas antibélicas de todos los tiempos viene firmada por aquel vaquero matón al que no le temblaba el dedo para halar el gatillo.

  1. En primera plana (Tom McCarthy, 2015)

El nada consagrado Tom McCarthy se tomó en serio a sí mismo por primera vez en su vida y ofreció un relato tan atrapante como crítico, que también funciona como una confirmación de la necesidad del periodismo en tiempos donde algunos esperan desacreditar el oficio.

  1. Perdida (David Fincher, 2014)

Uno de los cineastas contemporáneos más importantes no podría faltar en esta lista. Fincher y Gillian Flynn (guionista) te dan y te arrebatan todo en una compleja búsqueda criminal. El espectador nunca está cómodo en esta historia fatalista y muy atrevida. 

  1. Yo, Daniel Blake (Ken Loach, 2016)

Melancólica exploración a la vida al margen, a las paradojas burocráticas y al fatalismo enraizado en quienes menos tienen. 

  1. Red social (David Fincher, 2010)

 Para muchos, Fincher demuestra en Red social todas sus habilidades, con la construcción de un personaje del cual creemos todo conocer, pero que bajo su trazo se dibuja sin concesiones.

  1. El cisne negro (Darren Aronofsky, 2010)

Un viaje que antes de ser un sueño es una pesadilla. Natalie Portman se come por completo la película.

  1. Carol (Todd Haynes, 2015)

Carol no solo aborda el lesbianismo en una época pretérita, sino que logra escaparse de lo que pudo ser un melodrama premasticado.

  1. Los ocho odiosos (Quentin Tarantino, 2015)

Tarantino se rinde un propio tributo con una película claustrofóbica. Desde un comienzo el espectador entiende que no hay salida, aún así, el juego de esperanzas y predicciones convierte al filme en un tablero de ajedrez para sus personajes.

  1. Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)

Si un fandom se ha construido alrededor de esta cinta es por la potencia de su historia, una no necesariamente acelerada, pero que cautiva para comprender a su sereno (tal vez demasiado sereno) protagonista.

  1. Una historia de fantasmas (David Lowery, 2017)

La memoria lo es todo en este filme que requiere de sus pausas, silencios y espacios en blanco para sentir el paso de, no solo una vida, sino de la historia universal de la existencia.

  1. Roma (Alfonso Cuarón, 2018)

Parece difícil entender cómo un relato tan personal logró un alcance global. Roma es una redención muy íntima que cala profundo, en especial con esa escena en la playa que resulta inolvidablemente dolorosa.

  1. Burning  (Lee Chang-dong, 2018)

Un enrevesado mundo de espejos y amores da nacimiento a una historia de mínimos detalles, con frustraciones, enigmas y pasajes que recrean los sentimientos de sus protagonistas. 

  1. Había una vez en Hollywood (Quentin Tarantino, 2019)

Tarantino hace lo que le da la gana, aunque eso implique incomodar a sus adeptos más rigurosos con la ruptura de sus propias convenciones. Di Caprio y Brad Pitt son dos espectaculares compinches en escena que elevan una historia sin miedo a asumir la nostalgia con sutileza.

  1. Mustang (Deniz Gamze Ergüven, 2015)

Las etiquetas suelen usarse gratuitamente, pero Mustang se tacha de feminista con mucha gloria. Una afectada hermandad encuentra sororidad de la manera más incisiva posible.    

  1. High Life (Claire Denis, 2018)

Una ópera espacial que es todo menos una épica odisea. Los sentimientos se sobreponen en la soledad del espacio, donde el futuro es imposible de ver a través de un rastro humano.

  1. El hijo de Saúl (László Nemes, 2015)

El holocausto nazi es uno de los temas más tocados en el cine y László Nemes corre la historia hacia otro frente para dar un retrato genuinamente aterrador de tal época. Una película grabada en plano secuencia que acaba con una escena absolutamente devastadora, haciendo que la audiencia anhele que allí no hubiese finalizado el filme.

  1. El blues de Beale Street (Barry Jenkins, 2018)

Cómo una película tan hermosa puede reflejar algo tan triste. Una tragedia como esta cayó en las manos correctas, las de un director que exhala poesía y compacta a sus personajes con una de las mejores bandas sonoras de los últimos años.

  1. Nunca estarás a salvo (Lynne Ramsay, 2017)

Fácilmente, este filme pudo ser una aventura de subibajas sobre criminales, pero Ramsay traza una reposada historia que nos permite entrar en la traumatizada mente de su protagonista, encarnado por un Joaquin Phoenix que logra separarse de cualquier fantasma de Taxi Driver por las similitudes entre este guión y el del filme de Martin Scorsese.

  1. El proyecto Florida (Sean Baker, 2017)

Sean Baker encuentra un híbrido para mostrar la pobreza y la inocencia infantil. Sin romantizar la marginalización y evadiendo a como dé lugar la “pornomiseria”, se eleva un retrato doloroso sobre quienes viven en la ribera del gozo.

  1. Dulzura americana (Andrea Arnold, 2016)

Una muy poco complaciente roadmovie que remueve por sus personajes, en especial por su protagonista. Arnold no condena sus actos, sino que pretende empatizar con frutos extraños cuya excentricidad deriva de la vida que, al parecer, les resultaba destinada a vivir.

  1. La casa que Jack construyó (Lars Von Trier, 2018)

La casa que Jack construyó es un tratado filosófico sobre la maldad hecho película. Sin concesiones, y con las precisiones justas, Von Trier realiza un estudio de personaje sobre un villano común, tan común que resulta superlativamente interesante. 

  1. Inside Llewyn Davis: Balada de un hombre común (Joel Cohen y Ethan Coen, 2013)

Como si no bastara con la expresividad que exhala Oscar Isaac en sus canciones, los Coen demuestran su poderío de humor negro. Un biopic ficticio que entiende que, más que dibujar la vida de un personaje, lo interesante a tratar son sus sentimientos.

  1. Una separación (Asghar Farhadi, 2011)

Lo que pudo ser un thriller judicial a la usanza, se convierte aquí en un filme donde las emociones están en primer plano. La burocracia elimina cualquier adrenalina y, un conflicto que conviene no revelar, explota en la depresión de todos sus protagonistas.

  1. Boyhood: momentos de una vida (Richard Linklater, 2014)

Con una primera parte absolutamente excepcional, esta cinta refleja que una fase de la vida es la vida misma. 

  1. Under the Skin (Jonathan Glazer, 2013)

Viaje sensorial que toda persona debería experimentar. No hay mucho que decir porque, al igual que los personajes de la película, lo que vale es sentir. 

  1. Llámame por tu nombre (Luca Guadagnino, 2017)

Un relato amoroso del cual es imposible separarse, incluso una vez finalizada la película. Personajes que se miran como espejo se compactan en la escena final de la película, una que permanece sostenida por los créditos mientras su audiencia intenta soportar las lágrimas.

  1. Mad Max: Furia en el camino (George Miller, 2015)

Posiblemente uno de los filmes más eufóricos del año que, por más acción, no olvida desarrollar a sus personajes. George Miller recuerda que sabe hacer imágenes poderosas, así como encontrar los puntos de reposo adecuados en una historia frenética.

  1. Anomalisa (Charlie Kaufman, 2015)

Charlie Kauffman pareciera solo dar joyas y su último filme vuelve a mostrar cómo puede convivir el humor negro y la depresión. Entre máscaras y mundos distantes, todo parece estar en su lugar dentro del largometraje animado.

  1. Toni Erdmann (Maren Ade, 2016)

Una muy extraña comedia que, justo por sus extravagancias, puede explotar en risas. El drama familiar es tan serio como ridículo con este inteligente y entrañable guión de Maren Ade.

  1. La doncella (Park Chan-wook, 2016)

Suena extraño decirlo, pero La doncella mezcla la psicología, el enigma y el erotismo sin problemas. Park Chan-wook es un maestro y escribe con letra fina la caligrafía de su película.

  1. Blade Runner 2049 (Dennis Villeneuve, 2017)

¿La mejor secuela del siglo XXI? Sin nostalgia, Villeneuve rinde culto al filme clásico y aporta sus propias ideas, perfectamente reflexionadas para una cinta parida 35 años después. 

  1. Sicario (Denis Villeneuve, 2015)

Una historia de narcotráfico en la que lo que menos importa es el narcotráfico. Dennis Villeneuve pareciera tener una filmografía sin manchas y en Sicario lleva las emociones de su protagonista al mayor relieve, sin importar lo trepidante y tentador que pudo ser apuntar la historia como un thriller tradicional.

  1. La flor (Mariano Llinás, 2018)

Cuando escuché sobre una película que duraba más de catorce horas, pensé que mirarla sería atestiguar una pérdida de tiempo provocada por la pretensión de un pelele, pero no sería atrevido decir que La flor es de lo más importante que se ha filmado en Latinoamérica.

  1. El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

La experiencia de la cocaína hecha película. Leonardo DiCaprio está al tope de sus dotes con una locura insana, que da gusto ver y sentir bajo la dirección de Scorsese, quien siempre logra entender a sus personajes, por más injustificables que sean sus actos.

  1. La vida de Adele (Abdellatif Kechiche, 2013)

Una historia mayúscula de amor, con las protagonistas en verdadero estado de gracia. Tres horas que se quedan con uno para siempre, con un retrato de amor con el que es imposible no empatizar. 

  1. Paterson (Jim Jarmusch, 2016)

Poesía hecha película, por más trillado que suene. Cuando muchos escritores se desbocan por buscar lo extraordinario, esta cinta recuerda el lirismo que existe en lo más común de la existencia.

  1. Her (Spike Jonze, 2013)

Sonaba suficientemente disparatado ver una historia de amor entre una persona y un sistema operativo, pero Spike Jonze reflexiona, sin lecciones ni sensacionalismos, sobre el significado de entregar el alma.

  1. El hombre duplicado (Dennis Villeneuve, 2014)

Villeneuve hace suyo el texto de José Saramago en que se inspira la cinta y crea un imán tan confuso como poderoso gracias a una atmósfera magnética. Si la cinta demanda toda la atención de su audiencia no es en vano.

  1. The Master: todo hombre necesita un guía (Paul Thomas Anderson, 2012)

Un vacío en el estómago queda tras acabar la película. La búsqueda de un líder es más la búsqueda de un lugar en el mundo, algo que parece destinado a algunos pocos afortunados.

  1. Upstream Color (Shane Carruth, 2013)

¿Cómo se logra un filme tan enrevesado en el cual, al final, no se pueda tener idea de lo que pasó y aún así sentir que todo está en su lugar? Shane Carruth había hecho una obra mayor con Primer (2004) y aquí eleva su capacidad.

  1. Silencio (Martin Scorsese, 2016)

Martin Scorsese, a través de su propio lente espiritual, teje una desoladora historia de expectativas quebradas para sus personajes. Aquí no hay mafiosos, pero sí arrebatos emocionales que provocan una intencionada náusea en sus espectadores.

  1. El hilo fantasma (Paul Thomas Anderson, 2017)

En tiempos donde las plataformas de streaming se han encargado de idealizar relaciones tóxicas, Paul Thomas Anderson demuestra su maestría para abordar el tema escribiendo, dirigiendo, fotografiando y editando esta joya de instantáneo olor a clásico.

  1. Luz de luna (Barry Jenkins, 2016)

Si existe algo fascinante de Luz de luna es su abrasivo final. Aquí no hay una historia de redención: la vida es triste. Ya hay muchas películas sobre muchachos marginados que acaban besándose con su anhelado crush. Aquí no, porque crecer también puede significar un lastre de traumas que se mira infinito.

  1. Manchester junto al mar (Kenneth Lonergan, 2016)

Posiblemente no es la película más triste de la década, pero para mí me resulta la más vibrante hasta la raíz. Cayó en mis manos inesperadamente, mientras sobrepasaba un duelo. Desde ese instante me cuesta pensar en un guión que aborde la pérdida como Manchester by the Sea. No me opongo si alguien lo cataloga como el mejor guión de la década.

  1. Largo viaje hacia la noche (Gan Bi, 2018)

Gan Bi se confirma como un onironauta de primera en esta profunda inmersión a la mente que recrea amores imposibles, pasados inasibles, corazones distantes. 

  1. El Irlandés (Martin Scorsese, 2019)

No sería raro que, una vez fallecido Martin Scorsese, esta se considere como su obra cardinal. El maestro revisiona su propio cine, lo que significa reflexionar lo que ha sido su vida. Impecable.

  1. Kaili Blues: Canción del recuerdo (Gan Bi, 2015)

Cine hecho sueño y sueño hecho cine. La memoria, el futuro, el presente… Todo trasciende en un poblado chino donde se esculpe el tiempo, al mejor estilo del maestro Tarkovski. 

  1. Twin Peaks: The Return (David Lynch, 2017)

La revolución del cine solo podía venir de las manos de David Lynch. En los noventa revolcó a la televisión y, casi treinta años después, convirtió la televisión en cine como nadie nunca lo había hecho. Resucitó su propia leyenda y su puesto de privilegio de sobra lo vale con la octava parte de esta historia; lo más experimental que se ha visto en este siglo en televisión. 

  1. El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011)

La pretensión de mostrar con imágenes toda la humanidad queda en claro con El árbol de la vida. Todo compagina en el lugar justo y, sin necesidad del mínimo subrayado temático, reposa una introspección que difícilmente se podrá repetir en la gran pantalla.

*Jorge Arturo Mora es periodista y realizador audiovisual, redactor en los suplementos Viva y Revista Dominical del periódico La Nación, cofundador de la revista digital La Cuarta CR y podcaster en Segundas impresiones de la comunidad audiovisual deleFOCO.

 

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deleFOCO es una organización con fines culturales que a a través de servicios y proyectos innovadores buscamos apoyar e impulsar el cine y el audiovisual en Costa Rica.

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