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Adrián Cruz: El inconsciente siempre mete mano en la obra

El cuerpo de Adrián Cruz le demandó hacer cine. Después de nueve años de ejercer ingeniería industrial, no aguantó más. “Me enfermé emocionalmente y terminé enfermándome físicamente también por la crisis de estar haciendo algo que no me gustaba”.

Su primer paso en el cambio fue adentrarse en el diseño gráfico. De ahí pasó a trabajar en la facultad de artes de la Universidad Nacional, lugar donde conoció a la directora Ishtar Yasin. “Ella se dio cuenta que yo había estudiado ingeniería, que manejaba bien los números y me pidió si le podía ayudar con cosas de presupuesto y organización en la película El Camino (2008).”

Adrián se encargó de la producción ejecutiva del filme. “Ver todo el proceso desde dentro fue cautivador y ya no me lo pude sacar de la cabeza” Después realizó dos documentales: Polifonías (2010) y Río Pirro (2016). El cortometraje La piel de la serpientees su más reciente trabajo. La obra fue seleccionada en la muestra Sabor Local: CHURCHILLdel Festival Global de Cortometrajes shnit San José 2019.

Fotograma del cortometraje ‘La Piel de la Serpiente’.

La piel de la serpiente mira una relación asimétrica de pareja desde un ángulo de emancipación femenina. Trata sobre Elena y David, quienes visitan una propiedad campestre en venta. Ahí los recibe Kali, una joven creativa y carismática que con su seductora irreverencia aflorará los conflictos de intimidad enterrados en la pareja.

¿Cómo nació La piel de la serpiente? 

Una amiga me comentó una anécdota de una pareja que iban para una fiesta y se extraviaron en una zona rural y, en medio de ese extravío, mientras buscaban el lugar, pues tuvieron como una catarsis en su relación que estaba ya complicada. Me quedó esa semilla ahí y empecé a trabajar la idea de un largometraje. Fue un proyecto muy didáctico que no llegó a ningún lado. Al ver que la película no se estaba moviendo, decidí tomar la semilla original de la historia y hacer algo más pequeño para poner a prueba los personajes que había estado pensando para el largo. Fue ahí como nació el guion; se mezcló un poco con cosas personales que viví en algún momento con mi pareja y finalmente terminó siendo ese corto.

¿Tomaste un insumo personal? 

Sí, creo que esas cosas no pasan tanto a nivel intencional porque uno generalmente trata de no hacer cosas biográficas, pero es curioso, siempre el inconsciente termina metiendo mano. Cuando ya está terminado uno dice: mirá, es como un espejo de algo que viví.

Fotograma del cortometraje ‘La Piel de la Serpiente’.

Para el corto era muy importante que las dos actrices se sintieran cómodas entre ellas, ¿cómo manejaste el tema desde la dirección actoral? 

Ese era el mayor desafío por dos razones: primero porque era un corto que tenía bastante diálogo y segundo porque tenía escenas bastante íntimas, no explícitas, pero sí con mucha cercanía física. Y además en ese momento estaba cuestionándome mucho la visión masculina en el cine, la visión machista, entonces era un asunto que me preocupaba: cómo hacer el corto sin que fuera sensacionalista o artificialmente erótico. Ambas se acoplaron, entendieron la idea, que era una historia con un trasfondo más profundo que simplemente la cuestión física o erótica y finalmente tuvo más bien un matiz de encuentro femenino en un sentido más de sororidad.

Como hombre, ¿cómo fue tu aproximación a la emancipación femenina? Imagino que tuvo que haber algún nivel de desdoblamiento. 

Sí. El personaje (masculino) es un poco el arquetipo del macho progre que por encima parece que tiene una visión muy igualitaria pero que no puede evitar que se le salgan micromachismos. Tal vez ahí es donde había una cuestión autorreferencial, habiendo pasado yo por ese proceso también de analizarme. En ese sentido, inevitablemente había algo de eso presente en el personaje. Entonces está el juego de poder que él tiene con su pareja. No es explícito pero está ahí y este viaje a ese lugar funciona como una especie de catalizador para que ese juego se manifieste.

Fotograma del cortometraje ‘La Piel de la Serpiente’.

El corto tiene un relato místico dentro de la trama, ¿de dónde sacaste ese insumo? 

Eso también fue algo que surgió después en el proceso. En una primera edición no estaba tan presente, era como un mecanismo de seducción que usaba la otra chica, y esa primera versión no funcionó. Pasaron muchos meses de frustración pero en ese tiempo seguí con esa idea de cómo resolverlo y ahí fue donde el corto tomó un giro más hacia la sororidad: el encuentro de la mujer con su esencia. Me lo topé investigando sobre la figura de Lilith, de la mitología judeocristiana. Encontré un relato de una judía feminista llamada Judith Plaskow. Era una reinvención del mito de Lilith desde una perspectiva feminista, no como este demonio perverso que devora niños, como marca la leyenda original, sino como la primera mujer y la primera feminista de la historia. En el encuentro entre Eva y Lilith surge el concepto de la sororidad, que es espejo de este encuentro entre ellas (Elena y Kali).

La piel de la serpiente se proyectará el jueves 17 de octubre en la muestra Sabor Local: CHURCHILL 1 en el cine Magaly. Conseguí tu entrada en boleteria.delefoco.com.

Luis G. Cardoce [email protected]

Periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

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