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Alejandro Ferlini: ‘Creo en el cine como una herramienta de transformación’

Alejandro Ferlini sabía que quería estudiar cine desde el colegio, pero por esas vueltas de la vida terminó estudiando Geografía en la Universidad de Costa Rica. Sin embargo, ese sueño por filmar sus ideas nunca caducó.

Paralelo a sus estudios en la UCR, llevó cursos en el Centro de Imágenes en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), donde aprendió técnicas de cámara e iluminación, y con eso empezó a producir sus primeros cortometrajes y documentales, de una manera muy amateur y experimental, como él mismo lo afirma.

En medio de todo eso, Ferlini obtuvo un cupo en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en Argentina, para llevar la carrera de Diseño de Imagen y Sonido; no obstante, decidió que aún no era el momento y prefirió quedarse a terminar la carrera de Geografía.

Alejandro Ferlini, director de El Jaúl.

Tiempo después, y con su carrera finalizada, Ferlini volvió a buscar la forma de continuar con su propósito de estudiar cine. Para ello, realizó una investigación de planes de estudio en México, Argentina, Cuba y Brasil. Finalmente, se decantó por el país del mate, donde se radicó por tres años, para estudiar en el Centro de Investigación Cinematográfica.

Fue en ese país sudamericano donde grabó su más reciente cortometraje, El Jaúl, que mezcla la vida del campo y su gente, con creencias propias de esa vida rural, desarrolladas de una manera simple pero bien lograda. Dicho corto será presentado en el Festival shnit San José 2019, como parte de la competencia MADE IN COSTA RICA.

En una entrevista para el festival shnit, en medio de una mañana lluviosa, Ferlini se animó a hacer un repaso por su trayectoria, así como sus anhelos y proyectos a futuro.

Fotograma del cortometraje ‘El Jaúl’.

Alejandro, para empezar,  ¿qué tal esa experiencia de estudiar cine en otro país?

Fue una gran experiencia. En Argentina pasa algo muy particular que siempre le comento a las personas: están como enfermos por filmar. Mientras estudiaba trataba de buscar la forma de involucrarme en algún rodaje para poner en práctica lo que iba aprendiendo, sin embargo, eso a veces me resultaba positivo y otras tantas negativo, porque salían oportunidades para ser parte de una filmación, pero muchas eran con jornadas muy extensas y no eran pagadas. A pesar de eso, uno como estudiante le da más prioridad al hecho de agarrar experiencia y hacer camino. También, con un amigo de Argentina, empezamos una productora, y durante el tiempo que me quedé pudimos grabar alrededor de cinco videoclips.

Fotograma del cortometraje ‘El Jaúl’.

Para enfocarnos en El Jaúl, que será presentado en el Festival shnit, ¿cómo nace la idea del corto?

La idea nació a partir de un guión que escribí para una clase de la universidad. Escogí el El Jaúl, primero, porque es una obra de Max Jiménez, un autor nacional que siempre me ha llamado la atención, y que siento que se han olvidado de él.  Segundo, porque sentía que la historia me permitía hacer una analogía entre lo que yo estaba viviendo en ese momento en Argentina y lo que él presentaba como autor en la novela, es decir, él maneja una atemporalidad y como una cosa espacial muy particular. Por ejemplo, la novela El Jaúl sucede en los Andes, pero los personajes son del campesinado costarricense, entonces, expone esa idea de que no hay un país o un lugar en específico y, en adición al surrealismo que él utiliza, se asemejan a lo que yo quería presentar en el corto. Una historia de donde yo vengo, pero adaptada al lugar en el que estaba en ese momento.

 ¿Cómo fue la experiencia de grabar en el campo?

Fue nueva y muy enriquecedora, más por ese gusto que tengo por la vida rural. La filmación se hizo en un pueblo que se llama San Antonio de Areco, que está a 100 kilómetros de Buenos Aires, por la idea del corto de estar bajo un contexto de campo. Todos los involucrados en la producción vivíamos en la ciudad, por lo que nos trasladamos hasta allá e hicimos como un mini campamento. Creo que eso fue lo más complejo, la movilización y organización de un grupo de 20 personas, más todo el equipo fílmico. Los productores y uno como director teníamos la responsabilidad de aprender a manejar el grupo, y todo lo que eso conlleva: mantener enfocados a cada uno en sus funciones, porque estar tantos días fuera de casa, rodeado de mucha gente, podría ser un proceso tedioso, pero dichosamente lo supimos manejar y logramos un buen resultado.

Fotograma del cortometraje ‘El Jaúl’.

Partiendo de lo anterior, como director, ¿está abierto a las opiniones de los demás involucrados en los proyectos?

Bueno, a mí me gusta trabajar de una forma muy horizontal, yo creo que, si uno tiene la idea bastante clara y se la expone con claridad a la gente involucrada, se genera como una confianza en lo que se quiere lograr; por ende, se da una apertura para recibir más propuestas de arte, fotografía, luces, por dar unos ejemplos. Básicamente, me gusta reunirme con todos para explicar cuál es mi idea y, una vez que está claro el concepto, me gusta escuchar qué puede aportar cada uno, lógicamente, encaminados hacia el mismo objetivo.

Con respecto a los actores del corto, ¿se involucró en ese proceso guion/actor? 

Claro, desde el inicio me involucre en todo lo que fueron los castings y, una vez escogidos los actores, traté de generar una relación de empatía con ellos, nos sentábamos a hablar del concepto del corto para que todo fluyera mejor. Iba a los ensayos, pero tampoco me gusta el sobre ensayo, porque siento que puede restar naturalidad, entonces les explicaba la idea, repasábamos las líneas y luego lo dejaba a la espontaneidad de ellos.

Fotograma del cortometraje ‘El Jaúl’.

¿Considera que ya hay un estilo marcado en sus proyectos?

Yo no diría que tengo un estilo, pero si me gusta hablar de ciertas cosas en específico. Creo que el estilo está continuamente construyéndose. Sí puedo decir que quiero que mi cine sea disidente, que hable de cosas que incomoden, y de lugares o realidades de las que no estamos acostumbrados a escuchar. Yo creo en el cine como herramienta de transformación, y me gusta poder colaborar desde ese lugar. He podido trabajar con universidades y sus extensiones sociales con cortos sobre comunidades u organizaciones para hablar de temáticas sociales y ambientales. 

¿Cómo visualiza el cine en Costa Rica?

Para empezar, en mi opinión, el cine en Costa Rica está muy hecho para clase media y desde la clase media alta, por eso a mí me gustaría ser una especie de facilitador para que personas de otras clases sociales, incluso fuera del Gran Área Metropolitana, tengan acceso a hacer y a ver cine. Esta respuesta viene encaminada con la anterior, me gustaría que el cine nacional empiece a contar a historias de otros lugares, salir de esa burbuja de la ciudad. Fuera de eso, en los últimos años ha ido creciendo de gran manera y noto más interés en la gente. Ya metiéndonos en el lado profesional, mi deseo y el de todos los que estamos en este arte es la aprobación de una ley que fortalezca e impulse la producción de cine nacional y, de la mano de un crecimiento en cuanto a fondos, se debe dar una protección a los derechos labores para las personas que trabajamos en el cine.

Y a nivel de producción, ¿qué piensa de la actualidad nacional?

En principio, veo como muy positivo todo lo que está sucediendo en el país en este ambiente, más aún cuando uno estuvo tres años en el extranjero. Se notan muchos cambios. Se estrenaron muchas películas nacionales, incluso, la novedad de festivales para darle más exposición a nuestros trabajos. Hay gente nueva muy talentosa. También, me gusta que hay muchas más mujeres en este mundo, dirigiendo y produciendo, están como tomando el riesgo y les está yendo bien. Están saliendo jóvenes que se mandan con ideas muy buenas y esa sensación de innovación me agrada mucho.

¿Hay planes o proyectos para el futuro?

Quiero encaminar y enfocarme en Hierve el Agua, la productora nacional que fundé con un amigo hace unos años, incluso, antes de irnos a Argentina pudimos producir algunas cosas, como cortos documentales, entonces, queremos llevar a cabo más proyectos con ella. Además, estoy trabajando en un largometraje que quiero grabar en el país, también estoy en plena escritura de una ficción, y hay como una propuesta de ir a hacer otro corto en Argentina, pero ese está en veremos todavía.

Por último, para las personas que no han visto El Jaúl y van a ir al Festival a verlo, ¿qué pueden esperar?

Con el corto quise mostrar un paisaje rural con una vida propia, con elementos mágicos que forman parte de la cotidianidad de estos lugares y, propiamente con la historia, con una sensación latente de nostalgia. Ojalá les guste.

El cortometraje ‘El Jaúl’ forma parte de la competencia MADE IN COSTA RICA, y su función será el viernes 18 de octubre a las 9:00 p.m. en el Cine Magaly. Podés adquirir tu entrada en boleteria.delefoco.com 

Fabián Madrigal [email protected]

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