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‘Altamar’, el nuevo documental de Ernesto Jara

Ernesto Jara, director costarricense, emprendió una aventura arriba de un barco para darle forma a su nuevo documental en producción, Altamar. 

Este novedoso documental forma parte de los cinco filmes nacionales seleccionados por el programa Ibermedia 2019 para recibir un apoyo, mediante la asistencia técnica y financiera, en su producción. 

El cinta participó de la convocatoria 2019 de este reconocido programa que busca promover la coproducción de proyectos presentados por productores independientes iberoamericanos.

Ernesto sacó un rato de su apretada agenda fílmica para brindarle una entrevista a deleFoco, con el objetivo de hablar un poco más extendido acerca de este largometraje. 

Su camino. Ernesto Jara estudió Producción Audiovisual en el Centro Nacional de Imagen y Fotografía en el Colegio Universitario de Alajuela. En el año 2003 formó Producciones La Pecera, compañía con la cual ha realizado varios trabajos de ficción, documental y cuñas televisivas.

Su primer largometraje documental, El Codo del Diablo (2014), ganó el Premio al mejor Largometraje Centroamericano en el XVII Festival Ícaro 2014 y el Premio Nacional de Cultura Amando Céspedes Marín 2016 a Mejor Producción Audiovisual.

En el 2018, estrenó su segundo largometraje, Queremos tanto a Bruno, un documental biográfico sobre Bruno Porter, un grupo de culto del rock alternativo costarricense que desaparece en pleno ascenso. Con esta obra competió en la categoría a Mejor Largometraje Costarricense, en el Costa Rica Festival Internacional de Cine 2019.

Ernesto también ha trabajado como consultor en comunicación para varias organizaciones sociales, ambientales y culturales, donde adquirió el gusto por filmar sobre esas causas.

Ernesto pertenece a la nueva camada de directores nacionales.

Altamar. En julio de este año, el director puso en marcha la filmación de  su nuevo documental, Altamar, donde expondrá el día a día de la comunidad pesquera puntarenense.

El largometraje trata sobre los pescadores de Palangre, una técnica de pesca que se da en Costa Rica, donde las embarcaciones emprenden un viaje que dura alrededor de un mes incluso más, en busca de pelágicos: peces migratorios como el atún o los tiburones.

“La idea nació hace unos años. Estaba realizando un trabajo para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que buscaba alternativas para la situación compleja que se vive en torno a la pesca, tanto ambiental como social. Ahí pude conocer la realidad de este tipo de pesca y las condiciones en las que se da”, recordó Ernesto.

En medio de la búsqueda de esas memorias, Ernesto contó que, en esos viajes para el PNUD, le llamaban mucho la atención estos personajes que se metían en un barco, relativamente pequeño, para irse por temporadas largas mar adentro.

“Esa parte humana del mundo de la pesca me generó esas ganas de querer relacionarme cada vez más con los pescadores y así fue surgiendo la idea de retratar este estilo de vida en un documental”, afirmó.

El director, como primicia para esta revista, nos dejó un pequeño anticipo sobre la historia que se desarrollará en el filme.

“Lo único que puedo contar es que hay dos personajes que destacan: Pachanga, el capitán y Gordo Malo, un pescador. Ellos dos se encargarán, en gran medida, de retratar las experiencias dentro de las embarcaciones”, adelantó.

La cinta está a cargo de Producciones la Pecera y su productora será Giulia Clerici. El guion lo escribió Ernesto, junto con su hermano Antonio, con quién también guionizó El Codo del diablo y Queremos tanto a Bruno.

Además, como parte de los requisitos para optar por la colaboración de Ibermedia, Altamar tendrá una coproducción con Colombia, propiamente con Galaxia 311 SAS, productora de ese país.

Es la segunda vez que Giulia Clerici participa en un proyecto de Ernesto, ya habían trabajado juntos en Queremos tanto a Bruno.

Desafíos. Según relató Ernesto, Altamar ha significado un reto muy importante en su carrera como director, tanto a nivel creativo como de producción.

“Implicó entrar, verdaderamente, en el mundo pesquero. Toda la parte de gestionar y embarcarnos en uno de esos barcos para acompañar a los pescadores en su trayecto fue algo complejo y todo un desafío para el grupo”, detalló.

Asimismo, el director recordó que hubo varias ocasiones donde se tuvo que grabar con un equipo muy reducido en condiciones bastantes complejas e imprevistas mientras se mantenían en el mar, lo que tornaba la situación muy difícil, pero de mucho aprendizaje.

“Fue como viajar a otro planeta. Llegué a sentirme como un astronauta en esa especie de cápsula pequeña refiriéndose al barco, en medio de un mundo del que no se podía salir una vez que la embarcación se enrumbaba a mar abierto. Para el equipo, se convirtió en toda una aventura en comparación a las situaciones que estamos acostumbrados a vivir en la ciudad”, rememoró

Expectativa. Para esta nueva propuesta cinematográfica, Ernesto se plantea darle al público una experiencia diferente a lo que están acostumbrados cuando se abarcan este tipo de realidades, apartándose de la narrativa del reportaje tradicional, con el fin de poder contar una historia que a la gente le resulte interesante, sin que sientan, justamente, que están viendo un reportaje de noticias o un documental muy teórico o científico.

“Quiero que sea un documental que aporte al debate sobre la situación de las pesquerías, que pueda dar una visión más amplia, proyectando todo lo hay detrás de esta actividad y de las personas que la realizan. Eso lo queremos lograr enfocándonos en esas historias o temas dentro de la comunidad pesquera de las que se habla poco”, amplió.

Puntarenas fue la locación elegida para la grabación de Altamar.

Ibermedia. Para Ernesto, el apoyo recibido por Ibermedia es muy importante para la realización de este trabajo, puesto que, de no ser por este tipo de programas, es casi imposible poder financiar el proyecto, a pesar de ser de bajo costo, como él mismo aseguró. 

El agradecimiento también se extendió para el fondo de fomento El Fauno, los primeros en brindarle una ayuda en el financiamiento de Altamar, y que sirvió como precedente para luego obtener la colaboración de Ibermedia.

“Cada vez tenemos más películas financiadas por estos fondos participando en festivales internacionales de alto nivel. Costa Rica ya ha demostrado que tiene talento de sobra, y la aprobación de una Ley de Cine y el fortalecimiento del presupuesto de fondos como El Fauno, se tornan muy necesarios para continuar impulsando la industria nacional y para incrementar la cultura audiovisual en los ticos. No me cabe duda, seguir produciendo películas le traería muchos beneficios sociales, culturales y económicos al país”, concluyó Ernesto.

El documental está en su etapa final de realización, se ha grabado buena parte del material, y se espera que esté lista para mediados del 2020.

 

Fabián Madrigal [email protected]

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