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Así nos ven: La miniserie de Netflix que debes ver

Por primera vez en esta sección, ha llegado una serie que merece estar en el foco de nuestra atención. Es que ha llegado una serie que ha buscado más que “solo” entretenernos. No es solo sobre el rating o la recaudación. Es que el cine (o cualquier medio audiovisual, en realidad) no se puede escapar de la realidad que nos rodea. En este caso en particular, la serie dirigida por Ava DuVernay nos expone un caso de la vida real que sucedió en Nueva York en 1989.

Sinopsis

Centrada en el caso de cinco adolescentes conocidos como “Los cinco de Central Park” acusados falsamente de violación en abril de 1989, esta serie nos recuerda que detrás de los más flagrantes errores judiciales hay vidas humanas que se van al traste. Las de Antron (Caleel Harris), Raymond (Marquis Rodriguez), Kevin (Asante Blackk), Korey (Jharrel Jerome) y Yusef (Ethan Herisse) tocaron fondo en aquel momento, y es hora de que la historia de lo que realmente ocurrió entre comisarías de policía, interrogatorios ilegales, juicios sucios y racismo institucional salga a la luz en boca de quienes lo vivieron.

Esta historia no es tanto una cronología de los hechos sino un retrato del súbito paso de la infancia a la vida adulta para estos cinco jóvenes acusados y violentados de manera ilegal por la fuerza policial estadounidense. Y a DuVernay no le tiembla el pulso al mostrarlo tal y como sucedió en la realidad. De hecho, la serie cuenta con la aprobación de los afectados y sus familiares.

La historia real

La serie ha sido un enorme éxito. En Rotten Tomatoes posee un 94% de aprobación y en Metacritic tiene un puntaje de 87 sobre 100.

La noche del 19 de abril de 1989, la vida de cinco adolescentes de la ciudad de Nueva York cambió para siempre. Antron McCray (15 años), Kevin Richardson (14), Yusef Salaam (15), Raymond Santana (14) y Korey Wise (16) fueron acusados injustamente de un ataque sexual.

Hacia las 9:00 p.m, cerca de 30 jóvenes entraron a Central Park, provenientes de Harlem, a causar disturbios. Incluso algunos de ellos causaron destrozos, atacaron ciclistas y asaltaron a transeúntes. Algo lejos de donde ellos se encontraban, pero en el mismo parque, la banquera de inversiones Trisha Meili salió a correr como cada noche. La joven de 28 años fue golpeada en la cabeza con una rama y arrastrada fuera del camino, donde fue golpeada, violada y posteriormente abandonada en un estado absolutamente precario, al borde de la muerte. Cuando la policía encontró su cuerpo, los jóvenes ya no andaban lejos del lugar del crimen. Parecía una coincidencia demasiado perfecta.

Esa relación de ideas no se hizo en base a pruebas físicas, ni a confesiones, ni a detalles ofrecidos por la víctima, ni a testigos, ni a nada en absoluto. Fue una asunción en la que tomó partido Linda Fairstein (interpretada en la serie por Felicity Huffman), que afirma (en la ficción) que “cualquier joven afroamericano que estuviese en ese parque es un potencial sospechoso”. Aunque inicialmente todos negaron las acusaciones, tras horas de interrogatorio cada uno de ellos señaló a uno de sus compañeros como el responsable y confesó estar involucrado (para ese entonces solo dos de ellos se conocían). Sin embargo, más adelante alegaron que fueron amenazados y obligados a confesar la violación y el asalto de la corredora.

El racismo del sistema judicial, prensa y actual presidente estadounidense

La serie es dirigida por la estadounidense Ava DuVernay, quien ya tuvo éxito con la aclamada serie “Selma”.

La miniserie de Netflix, también muestra el racismo de los medios de comunicación y de la justicia de la época. Además, del actual presidente de EE.UU., Donald Trump, solicitando -en los diarios del país- la pena de muerte para estos jóvenes.

Tras escoger a cuatro eslabones débiles y separarlos en salas de interrogatorio distintas, el caso empezó a tomar forma en manos de la policía. Tuvieron retenidos a niños de entre 14 y 15 años durante casi un día entero sin comida ni agua, acosados con preguntas sobre personas que no conocían (eran desconocidos entre ellos) y una mujer que jamás habían visto. Horas y horas de exhaustivo y violento interrogatorio, sin la presencia de sus padres o abogados (lo cual es ilegal) y con amenazas hacia sus familiares incluidas. El objetivo era romperlos, hacerles confesar, antes de que algún adulto pudiese aconsejarles de lo contrario, un proceso que repitieron con el quinto en discordia, Korey Wise, el único mayor de 16 años y que sólo se encontraba en la comisaría para acompañar a su amigo Yusef. Es decir, ni siquiera estaba detenido y aún así acabó cayendo al saco para dar sentido a la historia que la policía quiso fabricar sin ningún tipo de evidencia a su favor.

Una campaña de acoso y derribo comenzaría contra los jóvenes, a la cual se unió Donald J. Trump. Su presencia recurrente en Así nos ven no pasa desapercibida. El que por aquel entonces era un especulador inmobiliario con una fortuna billonaria pidió, tan sólo dos semanas después del arresto de los jóvenes y sin haberse celebrado aún los juicios pertinentes, que se reinstaurara la pena de muerte para acabar con sus vidas, vidas, recordemos, de niños de 14 años. Pagó $85.000 a cuatro de los periódicos más importantes de la ciudad, incluido el New York Times, para que publicaran una carta firmada por él mismo llamando al odio hacia los detenidos.

Copia de la carta que Donald Trump hizo circular en los principales medios escritos de Nueva York. Una muestra más de la “cordura” del actual presidente de los Estados Unidos y de sus frases que apelan a la parte más oscura del subconsciente estadounidense.

A pesar de que hubo protestas contra la decisión de llevar a los jóvenes a juicio y que la evidencia no logró relacionar a ninguno de los jóvenes con el ataque de Trisha, durante el primer juicio que terminó en agosto de 1990, Yusef, Antron, Raymond y Korey fueron condenados por intento de asesinato, violación, asalto, robo y motín. Cada uno cumplió una sentencia de siete años en una institución correccional para jóvenes. Mientras que Korey fue declarado culpable de abuso sexual, agresión y disturbios, lo que significó que cumpliera una sentencia de 13 años.

Por su parte, la víctima estuvo en estado de coma durante 12 días y cuando recuperó el conocimiento, no recordaría el ataque, por lo que su testimonio no ayudó a encontrar al verdadero culpable. Hasta que en enero de 2002, Matías Reyes, un asesino y violador en serie que en ese entonces cumplía una condena de 33 años a cadena perpetua por el asesinato y violación de una mujer embarazada de 24 años, confesó ser el atacante de Meili. Él proporcionó detalles que solo el responsable del ataque podía saber y las pruebas de ADN corroboraron su declaración.

Tras la confesión de Reyes, el entonces fiscal de distrito, Robert M. Morgenthau, recomendó que los cinco hombres quedaran libres de todos los cargos. Las condenas y cargos fueron anulados el 20 de diciembre de 2002.

La miniserie consta de cuatro capítulos y se estrenó por parte de Netflix el pasado 31 de mayo para toda Latinoamérica.

Fabián Arias [email protected]

Coordinador de prensa. Estudiante de periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Experiencia cubriendo el acontecer audiovisual y deportivo.

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