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Cinco películas bélicas que muestran más de una faceta de la guerra

En el cine, el género bélico históricamente ha arrojado luz sobre la hipocresía y las atrocidades de los conflictos armados. Aprovechando que el pasado 28 de junio se cumplieron 100 años del Tratado de Versalles —la alianza de paz que puso final a la Primera Guerra mundial y que duró apenas veinte años— te presentamos cinco películas que no glorifican la guerra, sino la exponen como una sombra más en el alma humana. 

La tumba de las luciérnagas 

Sinopsis: “Un niño y su hermana pequeña luchan por sobrevivir en Japón durante la Segunda Guerra Mundial”.

La tumba de las luciérnagas pone la guerra como la escenografía en donde se desarrolla el viaje de un joven y su hermana pequeña. Esta historia, tan conmovedora y dulce como fundamental triste, nos muestra la contraparte japonesa durante el conflicto armado más crudo que ha visto la tierra. 

Roma, ciudad abierta

Sinopsis: “Durante la ocupación nazi de Roma en 1944, el líder de la Resistencia, Giorgio Manfredi, es perseguido por los nazis mientras busca refugio y una forma de escapar”. 

Roma, ciudad abierta no es como tal una película bélica de acción, pero sí es una que se desarrolla en el marco y bajo las directas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Su historia toma lugar en plena ocupación Nazi de la capital italiana y Rosselini utilizó su experiencia durante la guerra para retratar la comunidad antifascista que se armó en Italia. Este filme de Rossellini es un hito del neorrealismo italiano con su historia cruda que contrastó fuertemente con el cine de “teléfono blanco” que se realizaba bajo el mandato dictatorial de Mussolini. 

Salvando al soldado Ryan 

Sinopsis: “Después de los Desembarques de Normandía, un grupo de soldados de los Estados Unidos va detrás de las líneas enemigas para recuperar a un paracaidista cuyos hermanos murieron en acción”. 

Esta obra de Steven Spielberg es la referencia más grande que tiene el cine del desembarco en Normandía. Esa interpretación tan vivida de los horrores de la guerra no solo se queda tatuada en la pupila del espectador sino también marca el tono de una película intensa en emociones de principio a fin. 

Full metal jacket 

Sinopsis: “Un pragmático infante de marina de los Estados Unidos observa los efectos deshumanizantes que tiene la guerra de Vietnam sobre sus compañeros reclutas, desde su brutal entrenamiento en el campo de entrenamiento hasta la sangrienta lucha callejera en Hue”.

Con Full Metal Jacket Stanley Kubrick quemó las ansias que tenía de hacer una película bélica y, de paso, nos regaló un retrato duro y minucioso —como todas sus obras— de los horrores ocurridos en Vietnam. 

La infancia de Iván

Sinopsis: “En la Segunda Guerra Mundial, el huérfano soviético de doce años Iván Bondarev trabaja para el ejército soviético como explorador detrás de las líneas alemanas y establece una amistad con tres oficiales soviéticos”. 

El género bélico nunca había sido tratado desde ángulos tan líricos hasta que llegó un joven Andrei Tarkovski y filmó una película de la Segunda Guerra Mundial en la que en lugar de batallas se nos presentaron secuencias oníricas y una narración no lineal. Eso sí, la consecuencias de la guerra están más que presentes y sus momentos más abstractos no le restan dolor a la obra. 

La imagen perdida 

Sinopsis: “Rithy Panh usa figuras de arcilla, material de archivo y su narración para recrear las atrocidades cometidas por Khmer Rouge en Camboya entre 1975 y 1979”.  

La imagen perdida es un documental sobre el genocidio camboyano: más de millón y medio de  muertos confirmados e infinidad de atrocidades perpetradas por los Jemeres Rojos durante su régimen (1975-1979). Es un relato contado desde la herida abierta: Rithy Panh —director originario de Camboya—, se vio obligado a huir de su país a los quince años después de perder a casi toda su familia a manos del autoritarismo. La obra de Panh es un retrato de vacíos, piezas faltantes borradas por quienes escriben la historia y la violencia. Pahn rellena estos huecos con una narración en off visualizada con pequeñas figuras de arcilla y el poco material de archivo que sobrevivió al borrón de los intereses políticos.

Luis G. Cardoce [email protected]

Periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

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