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Cineastas y prensa especializada eligen a cuál película le darían el Óscar

Guste o no, la fuerza de gravedad de los Óscar consume casi toda conversación cinéfila durante los primeros meses del año. Ya sea que se tome como una competición legítima o como una forma más de la maquinaria del entretenimiento, los Premios de la Academia dejan tras su paso una estela de comentarios tan variados como la individualidad de lecturas en el cine. 

Quizás esa multiplicidad de opiniones sea la herencia más interesante de la premiación. Para no perderla, y como un ejercicio de aprecio por la cintas, le pedí cineastas nacionales, críticos y prensa especializada que, en escasos párrafos, respondieran a la siguiente pregunta: ¿Por qué le daría el Óscar a X película? Ellos debían seleccionar una de las nueve nominadas a mejor filme y, en un comentario que podía ir desde lo técnico hasta lo personal, argumentar en pro de su elección. 

Esta elección, cabe destacar, nace desde la singularidad de su criterio. Es decir, no se trata de una predicción basada en las tendencias de la Academia, sino en un homenaje individual a la película nominada que, bajo sus ojos en particular, merece el reconocimiento. 

Aquí está el resultado: una especie de “collage cinéfilo”, como astutamente lo llamó el cineasta costarricense Jürgen Ureña. Por eso, arbitrariamente, comenzaremos con él.

Jürgen Ureña / Director de las películas costarricenses Muñecas rusas y Abrázame como antes

¿Por qué le daría el Óscar Parásitos?

Porque se trata de una de las películas más destacadas que se produjeron, no sólo en el año 2019, sino en las dos primeras décadas del siglo XXI. Considero que una película destacada es aquella que resulta importante por sus valores estéticos y sociales, así como por las formas en las que amplía los márgenes de su propio contexto. En otras palabras, se considera que una película es destacada —o merece destacarse con un reconocimiento, como el Óscar, por ejemplo— no sólo por sus atributos sino también por el reconocimiento que hace a sus predecesores y por la estela que deja a su paso.

La última ganadora de la Palma de Oro de Cannes es seguramente una de las películas más divertidas que se presentó el año pasado en ese certamen. Parásitos representa un punto alto en la brillante carrera del director Bong Joon-ho y un lúcido ejemplo de que la reflexión y el entretenimiento pueden viajar en el mismo tren. Se trata, además, del corolario de una serie de películas coreanas destacadas en los últimos años, entre las que podrían mencionarse Pieta (2012), La doncella (2016), The Wailing (2016) y Burning (2018).

Parásitos es un filme que ofrece una deliciosa serie de guiños cinéfilos: recupera algunas de las preocupaciones constantes en la obra del propio Bong Joon-ho e incluye a cineastas como Akira Kurosawa y Alfred Hitchcock. Finalmente, es una aguda relectura de la histórica lucha de clases, en tiempos de crisis climática. No por casualidad, la lluvia que se experimenta con placer en la parte alta y privilegiada de la ciudad adopta la forma de una trágica inundación en la parte baja. ¿Qué más se le puede pedir a una película contemporánea? Simplemente nada.

Yoshua Oviedo Ugalde / Crítico de cine en Krinégrafo 

¿Por qué le daría el Óscar a Mujercitas?

Porque ya es hora que los vetustos premios Oscar se actualicen y busquen promover un cambio en su anquilosado y sexista sistema. Mujercitas es una gran película que no es una simple adaptación de una novela famosa y muchas veces llevada a las pantallas (cine y TV); sino que Greta Gerwig se apropia de la historia para hacer una relectura sobre el papel de la mujer en una sociedad regida por las leyes capitalistas y patriarcales, para ello, la fotografía, iluminación y música se conjugan de forma armoniosa para acrecentar el valor emocional de cada escena sin excederse; con referencias pictóricas y un uso comedido del melodrama, transmite un mensaje con elegancia, fineza y no excento de humor.

Fernando Chaves Espinach / Periodista cultural y programador de cine

¿Por qué le daría el Óscar a Parásitos

Dice Bong Joon-ho, director de Parasite, que los Óscar son “muy locales” y tiene razón: ofrecen una visión extremadamente limitada del cine que se hace en Estados Unidos, y ni hablar del resto del mundo. Dicho eso, siguen visibilizando lo que de otro modo podría sofocarse en el mar de películas que sale cada año. Por eso le daría el premio a Parasite, aunque resultó ser un año excepcional para el cine y otras bien podrían estar allí. 

El meticuloso diseño de producción, que implicó construir de cero casi todos los sets, protagoniza este laberinto que sin un guía sensato nos encerraría en banalidades y falsas sorpresas. La estratificación social la vemos como cuestas, gradas, colinas y sótanos; la cambiante dinámica familiar, como composiciones meticulosas que ocultan y revelan justo lo necesario antes de girar de nuevo en otra curva pronunciada. Si pocas notas se sienten falsas o forzadas, es por un elenco perfectamente afinado, capaz de dibujar con gracia una cantidad de personajes que bien podría desbordársele al director. Se burla hasta de sí misma (“¡Es tan metafórico!”); suma referencias que deja en el aire como amenazas; su belleza nos engaña, como a sus personajes, haciéndonos creer que el ingenio puede más que los monstruos que hemos alimentado por años. Puede haber mejores disecciones de la desigualdad, pero rara vez han sido tan entretenidas, directas y claras. 

Patricia Velásquez / Directora de las películas costarricenses Dos aguas y Apego

¿Por qué le daría el Óscar a Parásitos

A mi me gustaría que gane Parasite de Bong Joon-ho. Me gusta mucho la puesta en escena, y la forma en que pasa de un género a otro durante la película con gran maestría sin que se sienta como un error. De una forma ligera genera reflexión sobre las desigualdades sin ser panfletaria.

Víctor Fernández / Jefe de información de Entretenimiento del periódico La Nación

¿Por qué le daría el Óscar a Joker

Comienzo este ejercicio admitiendo que este año fui poco disciplinado y no hice mucho esfuerzo por ver todos los filmes nominados al Óscar, por lo que escribo a sabiendas de que el no haber visto aún Parásitos o Mujercitas me da un criterio bastante limitado. 

Entre lo que sí alcancé a ver, Joker es la película que más me impresionó y no dudo que será un título del que seguiremos hablando por mucho tiempo. El Óscar para Joaquín está cantado desde antes de que supiéramos con quiénes competiría, pues la suya es una lección extraordinaria de actuación, y eso es el rasgo más notable de un filme que igualmente desmitifica que los cómics no son materia prima de calidad para el cine. 

Walter Campos / Experimentado comunicador del área de entretenimiento y actual conductor del programa 7 estrellas

¿Por qué le daría el Óscar a Joker?

Porque es un gran paso para el género del cine basado en cómics. La apuesta del director Todd Phillips reivindica el estudio de la psicología de los personajes por encima de aspectos como efectos especiales y escenas de acción, atreviéndose a explorar las raíces más profundas detrás de estas historias de mitología moderna y lo que representan como reflejo de nuestra sociedad. Actuación guión y sustancia por encima del mero entretenimiento efectista y tecnológico. Puede que esta película hayas dado a luz a un nuevo subgénero que abre muchísimas posibilidades para contar historias futuras.

Jorge Arturo Mora / Periodista cultural de Viva en el periódico La Nación.

¿Por qué le daría el Óscar a El irlandés?

Joe Pesci (izquierda) y Robert De Niro (derecha) con la tecnología de rejuvenecimiento digital en El Irlandés.

Porque será recordado como el filme cardinal de Martin Scorsese, cineasta imprescindible para la historia del cine. Scorsese completa su propio ABC con un película en la que se muestra vulnerable y examina su obra, lo cual también significa diseccionar su vida misma. El pasado inasible, el mito de las oportunidades y el eterno duelo se reflexiona desde el lente de un autor que mantiene su mirada en carne viva, aún en el ocaso de sus días.

Sergio Beeche / Panelista en el cine foro Club Magaly y crítico de cine en Variaciones Pop

¿Por qué le daría el Óscar a Parásitos?

Al ser éxito de festivales, entre los críticos y de alcances inimaginables en términos de popularidad, Parasite parece la película que podría diluirse entre tanta atención y conversación. Pero esta es película que, aunque esté en coreano, habla un lenguaje universal, en conceptos que todo el mundo puede entender, que son de enorme actualidad y con el carácter agregado de entretenimiento valioso. Pero, ante todo, y como parte del argumento de votar por la mejor película, el aspecto cinematográfico de Parasite resulta impecable en cada detalle que sostiene el relato. No hay cabo suelto que quede olvidado por su director, Bong Joon-ho, pero tampoco hay idea que no sea transmitida por las tremendas actuaciones, música, producción y montaje. En un mundo de supuesto cambio y avance en los temas de inclusión dentro de la industria, Parasite juega bien sus fichas; sin embargo, el reconocimiento debería ser por saber contar, estructurar y amalgamar todos sus elementos en el fantástico resultado que se ve en pantalla. Claro que es importante y significativo el elemento de inclusión cultural cuando se trata de los premios mediáticos, pero, antes que eso, debería considerarse por lo que verdaderamente es: la mejor película del año.

Alexander Sánchez / Periodista encargado de cubrir cine en la sección Viva del periódico La Nación

¿Por qué le daría el Óscar a 1917

El Óscar lo obtendrá 1917, no solo por que viene respaldada por varios premios importantes en la temporada, sino porque logra una combinación perfecta entre espectacularidad técnica, genialidad narrativa y sensibilidad humana. Creo, en ese sentido, que no solo será el mejor filme sino que saldrá del Teatro Dolby como la cinta con mayor número de estatuillas.

Alonso Aguilar Candanedo / Editor en Krinégrafo y crítico del Costa Rica Festival Internacional de Cine (CRFIC)

¿Por qué le daría el Óscar a Mujercitas?

No existen parámetros objetivos o respuestas correctas a la hora del muy cuestionable ejercicio de comparar arte entre sí. Por más que los Oscars se presenten de esa manera, sus anacrónicos y usualmente conservadores juicios sobre lo que constituye “el buen arte” son tan arbitrarios como cualquier otro. Lo que sí es innegable es la vitrina (efímera) que suele representar esa estatuilla entregada al final de la ceremonia; un elemento inseparable a la hora de reflexionar sobre lo que se está “premiando”. 

De las obras presentes en esta edición, El irlandés de Martin Scorsese es quizás la más radical en su propuesta, subvirtiendo expectativas y diseccionando su propio legado cinematográfico en tiempo real, pero al final del día se trata de un nombre ya bienvenido dentro de ese selecto club de “estéticas importantes”. Mujercitas de Greta Gerwig, por otro lado, se vislumbra como la opción más refrescante. Su readaptación literaria es osada en su estructura elíptica y contemporánea en su tratamiento temático, apropiándose de las limitaciones de los dramas de época y volteándolos a su favor para una propuesta tan lúdica como entrañable, cuyo legado definitivo (así como la novela en la que se basa) yace en reivindicar narrativas y formas históricamente relegadas a ser “menores”. 

Andrés Díaz / Productor de contenidos en Zoom Radio

¿Por qué le daría el Óscar a Había una vez en Hollywood?

Cuando empecé a escribir estas líneas mi película elegida era Jojo Rabbit por el brillante trabajo que plasma Taika Waititi, no recuerdo haberme reído tanto en una sala de cine en mi vida. Sin embargo, después de revisar la lista de nominados me acordé que estaba dejando por fuera Once Upon A Time in Hollywood y creo que este es el largometraje que merece los honores. Cada vez que pienso en Quentin Tarantino me remito a mi adolescencia en la que juré de costa a costa que Perros de Reserva era la mejor película de toda la historia y lo determiné así precisamente porque era un adolescente que también creía que ningún proyecto musical iba a superar el disco Smash de The Offspring. 

Después uno crece, consume más productos culturales y se relaciona con gente que le abre los horizontes. Eventualmente, el resto de la filmografía de Tarantino me pareció de buena calidad pero era como una banda de Punk que nunca se animó a amplificar su estilo y más bien aprovecha cada cartucho que tiene para remitirse a aquel hit que los hizo sonar en MTV. Esa perspectiva cambió con Once Upon A Time in Hollywood. 

De todas las películas nominadas al Óscar, Once Upon a Time in Hollywood fue la que más tiempo se quedó en mi cabeza, no solo por las potentes actuaciones de Leonardo Di Caprio y Brad Pitt, sino porque percibí a un Tarantino que no tuvo la necesidad de restregarnos en cada escena ese particular estilo que nos conquistó hace tres décadas. Claro que ese estilo está, pero comedido, y además le aporta a una historia que mezcla magistralmente la ficción con la realidad de un Hollywood que enamoraría al director para toda la vida. 

Luis G. Cardoce / Editor de la Revista deleFOCO

¿Por qué le daría el Óscar a El irlandés

Porque, desde el crepúsculo, Martín Scorsese es capaz de meditar sobre los errores de una vida desperdiciada sin dispensar lecciones baratas. Robert De Niro, Joe Pesci y Al Pacino lo dan todo en la que quizá sea la última gran película de mafiosos de su generación. Juntos, estos pesos pesados del cine construyen un filme musculoso que está hecho con la vulnerabilidad de un viejo derrotado que duerme con la puerta entreabierta. 

Luis G. Cardoce [email protected]

Editor de la Revista deleFOCO, periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

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