fbpx
 

Crítica de El reino: la corrupción va más allá de la política

Con El reino, el director Rodrigo Sorogoyen nos invita a ver la demolición de Manuel López-Vidal, un político corrupto que en pleno ascenso encuentra una caída aparatosa. Lo que Sorogoyen no nos dice es que vamos a caer junto a él. 

La película comienza con una reunión de peces gordos de la política regional española en un restaurante de lujo a orillas del mar. Sorogoyen nos muestra que la corrupción no es un juego de espías, no sucede en la sombra ni con personajes encapuchados. La corrupción se pacta en yates, en restaurantes cinco estrellas, en fiestas con patanes de saco y corbata que, entre chistes de mal gusto y cócteles financiados por fondos públicos, cierran acuerdos rápido para continuar con sus burdas conversaciones. Son vulgares y ordinarios. Como nosotros. 

Sorogoyen lo sabe porque junto a su coguionista, Isabel Peña, entrevistó a una serie de políticos e imputados españoles para conocer más sobre las marañas del poder y la interiorización de esta conducta en el día a día.  

El protagonista de este thriller —Manuel— es encarnado por el siempre confiable Antonio de la Torre. Este político relativamente joven tiene todo para comerse al mundo. Manuel es el consentido de su partido —sin nombre para que el guante le caiga a más de uno—, el que todos llaman para que la fiesta comience y que cuando tiene las miradas encima le gusta brillar como el muchacho popular del colegio. 

Pero toda esta burbuja le estalla en la cara apenas sale a la luz pública un vídeo que lo involucra directamente con un escándalo de corrupción. El partido que tantos chistes le rió ahora lo utiliza como chivo expiatorio, una pieza para sacrificar por el “bien mayor”. Entiéndase el “bien mayor” como la impunidad de la cúpula más alta del partido, porque todos están involucrados, por supuesto. 

Pero ojo, Manuel no es ninguna víctima y tampoco es ningún tonto. Sí es, eso sí, un vividor que no piensa hundirse solo ni muy profundo. Avanza como un bulldozer llevándose todo lo que puede con tal de reducir su sentencia. Es aquí donde la película nos muestra ese lado más animal, ese instinto de supervivencia ciego de razón e hipócrita como la política, pero no exclusivo a ella. 

A Manuel no le tiembla el pulso para traicionar a sus pares y planea derrumbar todo el sistema político español si es necesario. Pero que quede claro algo: aquí no hay nobleza ni arrepentimiento, solo la desesperación por salvarse el pellejo. Sorogoyen no quiere romantizar a este antihéroe. Quiere, en cambio, que empaticemos con él para luego zamparnos una cucharada de realidad. 

Con más de un guiño Sorogoyen nos dice que esto no es único de España ni mucho menos de la política. El reino va sobre la prisa de una sociedad que te presiona a ganar, ganar y ganar, a costa de todo. Va sobre el fariseísmo y la traición de esa victoria ciega y, cómo no, sobre la corrupción de los sentidos.

La escena final tiene forma de debate. Es una lucha sin compás entre dos fuerzas —una de ellas Manuel— corrompidas por el sistema. Es un jale y empuje en el lodo para ver quién saca la cabeza para respirar. Nos muestra este circo mediático que por más criticado que sea continúa siendo uno de los entretenimientos más rentables. Y cuando más entretenidos estamos, cuando más nos hemos deleitado con esta representación del Duelo a garrotazos de Goya, el filme se detiene para fulminarnos con una última pregunta: ¿nos hemos detenido a pensar qué estamos viendo? 

El reino es una obra sumamente completa, con actuaciones sobresalientes —especialmente la de Antonio de la Torre y Bárbara Lennie— y un ritmo que pisa y afloja el acelerador para sacar a relucir lo mejor del thriller: la asfixia, la tensión y el lado más oscuro del alma humana. Tiene una banda sonora que sabe subir la temperatura y un Sorogoyen que escurre a sus personajes hasta sacar lo mejor —en este caso lo peor— de ellos: el jugo hipócrita de la desesperación. Y nos lo bebemos con gusto, con todo y brindis.

Próxima función: Jueves 18 de julio a las 3:30 pm en el Cine Magaly. 

Luis G. Cardoce [email protected]

Periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

No Comments

Leave a Comment