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Crítica de ‘Monos’: la guerrilla sin nombre

Monos, tercera película del colombiano Alejandro Landes, sigue a ocho jóvenes armados (adolescentes, incluso) en medio de la jungla sudamericana. El grupo forma parte de una entidad paramilitar referenciada como “La organización”. Por contexto, es fácil vincularla con las FARC colombianas, pero aquí sirve como un espejo roto que refleja lo peor de las guerrillas de selva. 

A los ocho jóvenes los conocemos por sus alias: Pata grande, Lady, Boom Boom, Rambo, Lobo, Pitufo, Perro y Sueca; como conjunto se hacen llamar Los Monos. La película inicia con una secuencia de entrenamiento que combina la fortaleza física con juegos de pelota. Los protagonistas se preparan para una guerra, pero también son adolescentes que quieren entretenerse, esa dualidad entre el dominio y la pertenencia resonará a lo largo de la película. 

El entrenamiento sirve como prefacio de su primera misión: cuidar a Shakira, una vaca lechera que fue prestada a La Organización. Cuando su líder los deja, Los Monos se enfiestan más de la cuenta y la matan por accidente. Este suceso rompe la confianza del grupo y empiezan a asomarse más sombras que luces. La inmadurez emocional, combinada con efervescencia sexual y un mundo sin reglas, los arrastrará en una espiral de descontrol. 

El filme, traído por la distribuidora independiente Pacífica Grey, tuvo su estreno costarricense el pasado 25 de mayo en el Cine Magaly. Sobre sus hombros, Monos carga 25 galardones internacionales, además de nominaciones en los premios Goya y Platino. 

Fotograma del filme ‘Monos’ cortesía de Pacífica Grey.

Las imágenes de póster promocional están en el páramo: una fotografía hermosa pero hueca sobre las nubes. Allí no pasa mucho, para llegar a la carnita hay que bajar a la jungla, donde Landes juega con el terror. Los mosquitos, el río y la noche se sienten tan peligrosos como la inestabilidad emocional de Los Monos. 

Del trasfondo del grupo no sabemos absolutamente nada. Aquí no hay banderas ni ideologías, solo muchachos que siguen instintos primarios. Landes invita a la audiencia a preguntarse quiénes son, por qué están ahí, qué quieren. La satisfacción está en nunca darnos una respuesta. 

Si bien Landes domina lo que está fuera de campo, lo que entra en el cuadro se queda corto. Para ser una película que quiere retratar la guerrilla desde un nuevo lente (los adolescentes tan volátiles como vulnerables), se ensucia con clichés. El descenso a lo primitivo es capturado sin imaginación: chicos sin camisetas, caras pintadas y lanzas. Las reglas de la selva son las mismas que ha seguido siempre el cine (hasta la película de los Rugrats las retrató similarmente) y con facilidad se pierde referenciando otras cintas. Esta intertextualidad la vuelve predecible, incluso cuando quiere apelar a la volatilidad de sus personajes. 

Fotograma del filme ‘Monos’ cortesía de Pacífica Grey.

Monos no tiene un protagonista concreto, el filme prefiere cambiar el punto de vista según se abren y cierran los arcos. Sus mejores momentos los pasa con “La Doctora” (Julianne Nicholson), una rehén estadounidense vigilada por Los Monos. La razón de su secuestro es, también, un misterio. Lástima que es apenas una pieza más del engranaje, porque Landes demuestra más pericia contando una historia de secuestro y escape que tomando una instantánea de la caída de Los Monos. La tensión que genera el futuro de la doctora supera con creces el clímax de la película. 

Jasper Wolf (director de fotografía) construye imágenes impecables, eso no se pone en duda, además está bien acompañado por una banda sonora protagonista, pero las ideas del filme no están a la altura. El despertar sexual se aborda tímidamente, la anarquía de la selva es un cliché y sus personajes pesan más por lo que no sabemos que por lo que sí. Y está genial trabajar con lo imaginación de la audiencia, pero cuando lo intangible es lo único que los mantiene, sus personajes se convierten en figuritas intercambiables. 

Monos brilla, pero lo hace desordenadamente. No es un visionado desagradable, sobre todo cuando Landes afina el lente en La Doctora, pero está lejos del podio latinoamericano. 

Actualmente la película se puede ver en tanda de 4:00 p.m y 7:00 p.m. en el Cine Magaly

 

Luis G. Cardoce [email protected]

Editor de la Revista deleFOCO, periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

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