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Entrevista con Paz León, directora de ‘Aquí y ahora’

Cuando Paz León terminó sus estudios cinematográficos, se dio cuenta que ya no era nada: ni estudiante ni directora. “Nadie estaba diciendo: ‘esperemos la película de Paz’”, dice hoy con el toque cómico que le da el tiempo a los momentos duros. 

En busca de consejos, Paz habló con Hernán Jiménez —amigo suyo, colega, reconocido comediante y cineasta costarricense— y este le dijo: ¿por qué no escribís una comedia romántica?  Así se concibió Aquí y ahora, la nueva película costarricense escrita y dirigida por Paz León. 

Aquí y ahora trata sobre Lara (Erina Libertad), una bailarina —“insegura pero mandada”— con sueños de bailar en Alemania y su nuevo noviazgo con Ernesto (Hernán Jiménez), un biólogo vinculado intrínsecamente con la naturaleza costarricense. 

El filme explora las relaciones interpersonales de Lara en pleno torbellino de cambios. En este marco de bienvenidas y despedidas, el desarraigo se levanta como uno de los temas centrales. 

Este no es su primer rodaje, León ya había trabajado antes con Hernán Jiménez en sus películas A Ojos Cerrados, El Regreso y Entonces Nosotros, pero es con Aquí y ahora que abrió su filmografía como directora el pasado 5 de setiembre 

Paz dice que es muy insegura, como Lara, pero su voz —tal vez por la misma adrenalina de estrenar una película— suena optimista: pronuncia con fuerza las erre y se emociona cuando habla. Aquí un extracto de la entrevista: 

¿Por qué decidiste dedicarte al cine?

Porque involucra muchas partes muy distintas: la escritura, la dirección y la postproducción. Creo que son tres etapas completamente diferentes una de la otra y que requieren de herramientas completamente diferentes y eso me gusta mucho. Siento que es algo muy completo, como una forma de expresar algo (en común) pero con etapas sumamente distintas. 

¿Siempre quisiste estar en el cine? 

Siempre quise estar involucrada en algo artístico. Primero era el guion pero yo no sabía realmente lo que era escribir un guion, era nada más como la idea de hacerlo. Luego, cuando estuve en rodajes, que fue principalmente con las películas de Hernán Jiménez, ahí ya entendí bien cómo funcionaba filmar y eso me gustó muchísimo más. 

Supongo que tenías alguna afinidad por la literatura ya que querías empezar por el guion.  

Sí, la primera vez que estuve en la universidad estudié cine y literatura. 

¿Y luego en qué seguiste?

Primero me fui a estudiar cine y literatura (en Francia) cuando estaba muy joven, tenía 17 y esa parte fue muy académica. No era cine de “hagamos algo práctico” sino que era muy de ver películas, escribir críticas, estudiar estética del cine, historia del arte… Después hice una maestría que fue bastante académica, también. Y luego me metí en una escuela de cine dos años en Los Ángeles de algo completamente práctico, opuesto a lo que había hecho antes: ahí solo era dirección. 

¿Sentiste muy fuerte el choque de pasar de lo teórico a lo práctico? 

No tanto. Sentía que no sabía nada porque no sabía nada, realmente (dice entre risas). Pero creo que nadie sabía nada, entonces todos estábamos tratando de ver cómo funcionaban las cosas. 

‘Aquí y ahora’ explora la incipiente relación de Lara.

¿Cómo nació la idea de escribir Aquí y ahora

(…) todo nació de ese momento (cuando Hernán le recomendó escribir una comedia romántica). Me puse a pensar en algo que fuera importante para mí y una experiencia que me marcó mucho fue justamente esa primera vez que me fui de Costa Rica. Yo estaba muy joven, quería estudiar cine, sabía que aquí no se podía estudiar cine en ese momento, además mis papás no vivían en Costa Rica; no tenía sentido que yo me quedara acá a nivel práctico entonces apliqué a un montón de universidades (en el extranjero). Conforme iba pasando el tiempo y las cosas se iban concretando para irme (del país), me iba arraigando más a Costa Rica. Eso que quería estaba más cerca pero a la vez empezaba a extrañar todo lo que iba a dejar. Me gustó ese sentimiento para escribir una película. 

¿Cómo fue ese proceso de parto de tu ópera prima? ¿Hubo mucha ansia? 

Siempre estoy muy ansiosa. Creo que la parte de la escritura fue la más complicada porque es donde uno está solo y toma mucho tiempo. Tampoco se sabe si tendrá sentido lo que estás haciendo o no y si alguien querrá hacer la película. El rodaje lo disfruté muchísimo, es mi parte favorita. Entonces sí había ansiedad pero estaba muy contenta. Y la post (producción) también fue muy larga pero es otro ritmo: tenés más tiempo, ya empezás a hacer otras cosas, tu vida ya no es solo una película. 

Está la concepción de que el autor nunca termina realmente de editar la obra, solo deja de trabajar en ella. ¿Cómo fue ese momento en el que ya decidiste parar?

Creo que yo estaba lista para terminar, fue un proceso que duró muchos años. Pero sí puedo entenderlo. Hay un momento en el que uno quiere afinar cosas y a veces me encantaría cambiar ciertos detalles, pero creo que eso no depende solo de mí. La gente trabaja por un tiempo, tampoco podés hacer que todos sigan trabajando eternamente en la misma película. Uno siempre quiere que sea mejor, por supuesto, pero también se trata de aceptar lo que uno hizo. 

Noté que la primera mitad de la película tiene ese tinte que decías de comedia romántica, pero después gira hacia un drama más sobrio ¿Tenías ya pensada esta transición desde antes o la historia fluyó naturalmente mientras la escribías? 

Sí lo pensé desde el principio. Yo creo que cuando uno conoce a alguien está muy focalizado en eso (lo más positivo del romance), sobre todo cuando es alguien nuevo, que no conocés, que te gusta, creo que todo eso empieza a ocupar mucho espacio en tu vida. Yo quería que se sintiera así, como que definitivamente el personaje que interpreta Hernán es alguien que viene a darle un aire de más frescura a la vida de Lara, que siempre está muy concentrada en su trabajo. Yo quería que se sintiera más ligera esa relación porque es algo nuevo y ya después cambia de tono porque ella está avanzando hacia lo que quiere hacer (la danza), entonces eso tiene un riesgo diferente. No es una película sobre ellos dos: él es un elemento importante pero al final es lo que ella está tratando de hacer.

Erina Libertad encarna a Lara.

¿Cómo fue tu estilo de dirección actoral? ¿Eras más flexible y los dejabas improvisar o tenías todo muy calculado? 

Sí tenía todo calculado pero a mí no me gusta sobre ensayar porque me da miedo que se pierda la novedad de la escena; como que (los actores) ya se la saben y ya qué pereza. Pero sí hablamos mucho. Era muy lindo porque (en la película) hay toda una dinámica familiar entre Lara, la mamá y la abuela; ellas (las actrices) aportaron un montón a eso. Conversamos sobre qué hacían en la vida diaria, qué pasa cuando todas llegan en la noche a sus casas, qué hacen ahí en esos momentos. Nos inventábamos toda una vida de ellas tres que sí le dio más complejidad a su relación. Hacíamos muchas escenas que no salían en el guion; eso fue muy útil: trabajar con qué pasó antes de esta escena que sí estaba en el guion. Hubo escenas que sí practicamos mucho para entender bien todas las posibilidades pero ellas sí improvisaron ciertos diálogos, ciertas cosas. Con Hernán fue muy parecido: practicar escenas de maneras diferentes, con intenciones distintas. Fue un trabajo muy grande con los actores. 

Ya trataste el tema del desarraigo con Aquí y ahora, ¿cuáles otros temas te gustaría desarrollar en el futuro. 

Lo que he estado pensando ahora es una relación de pareja. Quiero explorar una pareja que cambia mucho con el tiempo y que se desencuentran y se encuentra. Es sobre lo que nos une y lo que nos separa. 

Luis G. Cardoce [email protected]

Periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

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