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Esteban Ramírez: Lo importante es que la película cale en el público

Esteban Ramírez todavía carga esa ansiedad típica de un estreno. Inquieto, no deja de caminar alrededor del comedor de su oficina mientras habla. Va hasta el coffee maker, sirve un par de cucharadas de café, avanza hacía la mesa, luego se devuelve, le da un par de vueltas a la habitación, regresa al coffee maker y le echa la taza de agua que olvidó. Está descargando energía: un torbellino de sentimientos encontrados post premiere lo mueve con electricidad por toda la habitación. 

Sobre sus espaldas, Esteban carga el peso de tres ajetreados e inusuales años en su carrera: ha trabajado con dos filmes muy diferentes prácticamente en simultáneo. El primero, y el que actualmente ocupa las salas costarricenses, es La boda del Tigre; el segundo, Ámbar, que se estrenará entre agosto y setiembre de este 2020. 

“Lo importante es que una película cale en algún público”, alcanza a decir Esteban entre sus vueltas al comedor. “Yo prefiero que haya gente que no le guste pero que haya otra que realmente salga entusiasmada a una película que no genere nada”. 

Sobre las paredes de su oficina cuelgan grandes impresos de los pósters de sus películas: Caribe, Gestación y Presos. Con La boda del tigre en salas comerciales, ya puede colgar uno nuevo. 

“La película quiere hablar de la amistad, lo difícil que es, las vicisitudes que tiene durante el tiempo y la importancia fundamental de tener buenos amigos.” 

La boda del Tigre gira sobre cuatro personajes: Juan (Carlos Villalobos), un actor treintañero e inseguro; Rigo (Amadeo Hidalgo), el típico amigo bromista con una maestría en meterse en problemas; El Tigre (Luis Carlos Bogantes), un exitoso hombre de negocios que regresa al país para casarse con su novia alemana; y Camila (Fernanda Chávez), el amor de colegio de Juan. 

Carlos Villalobos y Fernanda Chávez debutan en el cine nacional con ‘La boda del Tigre’.

Los cuatro protagonistas se conocen de toda la vida, pero, tras años de no coincidir, se reencuentran para la boda del Tigre en un paraíso tropical que, en medio de su belleza natural, destapará lo mejor y lo peor de sus amistades. 

Esteban Ramírez construye una comedia romántica tropicalizada. Además de la amistad, la película también aborda temas como la traición, la hipocresía, los baches emocionales y las relaciones asimétricas. “Tiene cosas profundas de nuestra idiosincrasia, cosas que no nos gustan tanto y otras que sí.”

Siete días después de la premiere de su nuevo filme, Esteban Ramírez conversa sobre La Boda del Tigre, Ámbar y su carrera como director. 

¿Cuál es el sentimiento predominante cuando estrenás una película? 

Es una emoción, siempre hay miedo, siempre hay una curiosidad: cuánto va a gustar y qué va a pasar. Sobre todo hay una expectativa de querer compartir y ver si todo este trabajo de años cala en la gente o no. 

¿Cuándo te sentís liberado: al estrenar la película o años después?

Yo creo que cuando se pone (en pantalla). Me sentí liberado en la premier porque cuando está en cines ya se cerró la película. Sí venía preocupado porque no he tenido la respuesta de la publicidad que yo esperaba. Eso me ha sorprendido, pero también me ha sorprendido que la gente sale del cine y comenta cosas muy hermosas y que realmente sienten una pasión y un orgullo por la película. Eso quiere decir que algo hicimos bien. El tema es que no está llegando gente al cine, eso va más allá de dinero, creo que va de un desgaste. Ya venían muchos estrenos nacionales con muy poca asistencia. Es una tendencia. Se veía venir pero ya verlo en mi propia piel es duro. Creo que lo resume lo que me dijo un espectador. Su comentario (con su pareja durante la película) era: “mirá, mi amor, sí me está gustando, no, de verdad me está gustando”. Es decir: él llegó negativo. Uno no llega negativo a una película de Hollywood. Uno espera que Hollywood te entretenga. 

¿Te gusta estar atento a los comentarios del público? 

Me interesa ver si hay algún comentario predominante. Me gusta saber las opiniones bien intencionadas porque no vamos a decir que la película que no tiene debilidades y es bueno escucharlas. 

La boda del tigre es la película en la que más incorporás la comedia, ¿cómo te sentiste trabajando con este género?

Me sentí muy mal cuando la gente no se rió en la escena del tráfico (dice con una ligera risa irónica). Es un momento que está construido para que genere cierta comicidad entonces fue: “puta, qué cagada”, pero después vi que en general la gente respondió bastante bien en los momentos chistosos. 

Rigo es el personaje que más risas se roba en la película

En esta película los personajes se conocen y tienen sus amistades establecidas desde antes que inicie la película, ¿cómo manejaste la dirección acotral para acentuar esas relaciones en los protagonistas? 

Con muchos ensayos, muchísimo trabajo con ellos para ir encontrando química. Alguna gente me dijo que hubiera querido más preámbulo entre ellos, pero la película sucede en dos días y eso me gusta y nunca lo había hecho. 

¿Los actores ya se conocían? 

No. Se caían un poco mal, pero ahora son buenos amigos. Pero bueno, son muy profesionales y sabían que tenía que sentirse que eran amigos y es algo que creo está bien logrado en la película. 

Al final de la películas escribís que cualquier parecido de Rigo con un amigo tuyo no es mera coincidencia, ¿cómo se lo tomó él? 

Estuvo muerto de miedo en la premiere. Es mi mejor amigo entonces se preocupa por mí. Me confesó que estaba muy nervioso así que probablemente no la haya disfrutado porque uno no ve una película nervioso. La verdad es que sí se parece mucho (a Rigo). 

Luis Carlos Bogantes ya había trabajado antes con Esteban en ‘Gestación.’

Imagino que muchas veces te toca beber de vivencias personales. 

Lo interesante aquí es que aunque me guste hacer películas de otras realidades, de otros conflictos, siempre es bueno meter algo personal. Porque te importa más. En Gestación filmé por mi casa, por las calles en las que he vivido, en Presos estaba el documental de mi papá que me inspiró y aquí (en La boda del Tigre), esa relación de amistad. 

Ya casi son 16 años desde tu primer largometraje, ¿en qué sentís que has cambiado como cineasta? 

Tal vez un poco menos de miedo, menos inseguridad. Creo que es eso. 

¿No te da miedo el tema de la asistencia ahora que viene Ámbar

Claro que sí, pero creo que La Boda del Tigre le va a ayudar a Ámbar. Todas estas buenas opiniones hacen que la gente pueda darle el chance a esta otra película que hicimos.

Luis G. Cardoce [email protected]

Periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

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