fbpx
 

Primera impresión de ‘The Last Dance’: ¿Qué esperar de la serie documental de Michael Jordan y los Bulls? 

Webinars de cine y producción audiovisual del Festival shnit San José

The last dance tiene ese glamour, esa anticipación de vieja T.V. que ya pocas series generan. No porque las series del presente no creen expectativa, sino porque la manera en la que se vive esa expectativa es casi opuesta. La tendencia de hoy es tirar una obra sin tanta campaña previa para que, en lo que dura una trasnochada, la consumamos de un solo tirón. 

En ese sentido, The last dance nos remonta a los noventa no solo para recapitular el último año de la dinastía de Michael Jordan con los Chicago Bulls, sino para revivir, como audiencia, la espera semanal del culebrón. 

Aunque tiene impreso el sello de Netflix encima, esta serie documental estrenará dos capítulos dominicales en la cadena ESPN antes de que lleguen a la plataforma de streaming cada lunes siguiente. Esto quiere decir que el público solo podrá ver dos episodios por semana hasta el 17 de mayo, cuando, los que no le siguieron el hilo, podrán devorar las diez partes de un mordisco. Hoy, por el momento, solo hemos podido ver los primeros dos episodios. 

La leyenda de Michael Jordan y los Chicago Bulls

Por más que su vida post retiro no ha acaparado demasiado de la atención pública, el nombre de Michael Jordan está tatuado en la mente de quienes ni siquiera lo vieron jugar. Basta con recordar cuál es la película costarricense más vista de la historia para comprobar su omnipresencia en la cultura pop. Con un nombre así de pesado, no es sorpresa la anticipada espera: hasta el mismo Lebron James no pudo ocultar su entusiasmo por el estreno en redes. 

The last dance promete un vistazo inédito en las vicisitudes de la temporada 1997-98 de los Chicago Bulls, un año convulso y lleno de altibajos para los entonces cinco veces campeones de la NBA.

El qué pasará ya la sabemos, está en Wikipedia: los Bulls ganan el campeonato, Jordan cuelga las zapatillas y termina la dinastía más dominante del baloncesto. El cómo es el gran reto que tendrá el director Jason Hehir y compañía. 

Narrado de primera mano

Uno de los mayores atractivos de la serie es su lista de invitados/fuentes. The last dance contará con las declaraciones del mismo Michael Jordan y sus secuaces Scottie Pippen, Dennis Rodman y Steve Kerr, entre muchos otros. También tiene a gigantes del básquetbol como Larry Bird y Magic Johnson, y fuera del núcleo deportivo cuenta con el lujo dos expresidentes entre sus entrevistados: Barack Obama y Bill Clinton. 

Sin embargo, con el hype de los invitados soy bastante cauteloso. The last dance es el tipo de documental donde lo único que importa es la historia; las voces que componen este relato son apenas una herramienta para avanzar la trama (porque sí, es “la vida real”, pero también es una trama). 

Esta aproximación de “historia por encima de todo” tiene sus pros y sus contras. El problema más evidente es que sus personajes (invitados) nos importan poco. Si bien estos primeros dos capítulos no sufren todas las consecuencias del documental de bustos parlantes tradicional, se sobreentiende que el cintillo en el que se lee el nombre de los invitados es intercambiable, y el hecho de que muchos sean superestrellas no es más que parte de la anécdota. Es decir: si es una historia sobre barrenderos, se traen barrenderos, si es una historia sobre basquetbolistas, se traen basquetbolistas. 

El modelo de declaraciones como insumo principal crea lejanía entre las personas y las acciones. Incluso cuando los protagonistas hablan sobre sí mismos se siente como si fuera un tercero el que está contando la historia, y aunque hay material inédito desde el centro del camerino de los Bulls, no hay intimidad dentro de él (por lo menos en los primeros dos episodios). 

No obstante, lo que The last dance pierde en profundidad de personajes lo gana en vértigo. Cientos de declaraciones cortas construyen ágilmente una historia interesantísima y alimentan el factor dramón, que a final de cuentas es el gran cebo de la serie: los conflictos internos, los rumores, los desamores y reconciliaciones entre estrellas del baloncesto. 

Estos primeros episodios tienen un montaje dinámico donde prima la emoción y los puntos de giro. Aquí evidentemente hay un plan, una estructura dramática tradicional pero efectiva. Como exponente de este subgénero, tiene un arsenal de efectismos bajo la manga, pero se contiene lo suficiente para no caer en el mal gusto. 

¿Qué esperar de los próximos capítulos?

Una historia apasionante, así de sencillo. Puede que termine decepcionando en la intimidad, pero es casi un hecho que será magnética de principio a fin. Hehir es un documentalista deportivo más que competente y ESPN ya ha producido series documentales que hablan más allá del deporte; el ejemplo reciente es O.J: Made in America, que aborda la vida de O.J. Simpson como parte de un fenómeno sociopolítico estadounidense. 

De momento, los primeros episodios apenas han rascado en las luces y sobras de los Bulls del 97, de hecho ha parecido más una recapitulación de hechos más o menos conocidos que una mirada inédita. Sin embargo, con el camino ya allanado, Hehir todavía tiene tiempo para demostrarnos si compuso el mix perfecto para el último baile de Michael Jordan. 

 

Webinars de cine y producción audiovisual del Festival shnit San José
Luis G. Cardoce [email protected]

Editor de la Revista deleFOCO, periodista y productor audiovisual especializado en temas de cultura y sociedad.

No Comments

Leave a Comment

Webinars de cine y producción audiovisual del Festival shnit San José