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Toy Story 4: Al infinito… Y más allá

El pasado fin de semana se estrenó un nuevo capítulo de una saga que ya todos dábamos por concluida. El anuncio de que una cuarta entrega de la película infantil que marcó a una generación, estaba por empezar a rodarse, dejó a todos atónitos, ya que se suponía que Toy Story 3 cerraba de manera magistral el arco narrativo.

Toy Story 4 debutó con una taquilla global de $232 millones ($118 millones a nivel local). En comparación con sus predecesoras, se sitúa a la cabeza en los primeros días de estreno y está en proceso de superar a la primera entrega, que a día de hoy es la que menos dinero obtuvo en las salas de cine, menos de $400 millones. Frente a ella está la tercera historia que superó los mil millones de dólares

Sinopsis

El sheriff Woody y el miembro del Comando Estelar, Buzz Lightyear, junto al resto de la pandilla de juguetes, están a punto de hacer un viaje familiar por carretera con Bonnie, su querida dueña. Pero cuando aparece Forky, una manualidad hecha por Bonnie convertida en juguete, empiezan los problemas. Forky, que es un tenedor-cuchara, no se siente como un juguete, y por eso Woody quiere ayudarle a descubrir la importancia de ser el juguete de una niña. Claro que todo se complica cuando este tenedor-cuchara salta del auto en el que viajan y Woody sale en su búsqueda. En esta aventura por carretera descubrirán lo grande que puede ser el mundo para un juguete.

Toy Story 4 supone el debut en largometrajes de su director, Josh Cooley, forjado en Pixar, y cuenta con el guion de uno de sus veteranos, Andrew Stanton, en colaboración con Stephany Folsom. La película sufre en la comparación directa con su predecesora, de hecho, tampoco llega al nivel de ninguna de las entregas anteriores, pero posee en las pequeñas desviaciones de la trama, momentos de solidez para distintos personajes que logran brillar con luz propia.

Forky es el juguete favorito de Bonnie, quien lo creó como una cuchara-tenedor, lo cual le provoca un serio trastorno de personalidad al nuevo protagonista de esta historia.

La película ofrece una reflexión no muy profunda pero sí lo suficientemente jugosa para dar más entidad a la aventura. Todo eso se adereza con un estupendo plantel de nuevos personajes secundarios que anima la función en diversos frentes. El principal es el aporte cómico, aunque permiten situaciones en el que el extraordinario despliegue visual de la película luce incluso más de maravilla de lo habitual.

Esta cuarta entrega también nos sorprende con un reencuentro que quizá nadie solicitaba, pero que no deja de ser un bello guiño que nos transporta a nuestra infancia noventera, de esa que ha sido tan complicada dejar ir, de la misma manera en que Pixar no ha dejado ir a su saga de juguetes consentidos. 

Después de que Toy Story 3 no marcase el cierre, como todos esperábamos, el adiós de esta saga aún no se puede dar por sentada. La última escena nos propone un final tan emotivo como abierto, lo que hace pensar que aún queda un as más bajo la manga para este grupo de juguetes que nos han enseñado mejor que nadie, el verdadero significado de lo que es una amistad inquebrantable.

Fabián Arias [email protected]

Coordinador de prensa. Estudiante de periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Experiencia cubriendo el acontecer audiovisual y deportivo.

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